Taller de Medicina Autogestiva: Devolución. Jornadas de Caos Creativo y Construcción Colectiva. 1era Parte

10/16/2016

No puedes curar nada a las carreras

Don Manuel, sanador.

 

[Este post es un resumen del texto que se puede descargar aquí]

 

 

Se planteó el taller de medicina autogestiva como pretexto para realizar un acercamiento que genere un diálogo entre universitarios con los barrios a su alrededor, y construir ese vínculo que favorezca la construcción de una comunidad inclusiva, trabajando con y desde la gente.

 

“trabajar con la gente para que sea protagonista de su propia vida cotidiana (vida diaria), para que la autogestione (la maneje por sí misma) y a partir de ahí vaya construyendo cómo quiere que sea su barrio, su pueblo (de forma dialéctica: proponiendo, debatiendo colectivamente y llevando a cabo, en grupos, las diversas propuestas decididas” (Colectivo de Ilusionistas Sociales)

 

 

 

 

En la introducción se habló de al menos tres aspectos importantes a considerar para nuestro proceso colectivo:

 

1) El aprendizaje en salud autogestionada se ha dado históricamente con la gente en el barrio, en las comunidades con las doñitas, curanderas y/o promotoras de salud populares; comunidades que poseen una actitud emancipatoria en materia de salud: la recuperación de sus poderes curativos expropiados por el saber médico y el Estado. Pero implica además liberarse del control que el capital ejerce sobre la salud, a través de las multinacionales farmacéuticas.

 

2) El taller no tiene fines de lucro, el objetivo es hacerse responsable de la propia salud y de la gente con la que vivimos, compartir lo aprendido en nuestras comunidades para construir nuevas formas de cuidado mutuo.

 

3) La necesidad y urgencia de sembrar nuestras plantas medicinales, de tener un espacio en la casa o en la comunidad para ello.  

 

El hecho de plantar implica la generación de nuestra materia prima sin pesticidas y un tratamiento, uso, elaboración y consumo de medicina con plantas orgánicas, así también combatiendo los posibles escenarios de escasez o extinción de algunas plantas por el manejo y uso de los medicamentos hechos con herbolaria por las grandes comercializadoras que las han puesto en peligro.

 

La medicina autogestiva tiene que ver con la recuperación de la autonomía por parte de las personas que pertenecen a la comunidad, a esta convocatoria asistieron vecinos del Comedor Comunitario Ixcalli, ubicado en la colonia Lomas de Zaragoza, además de estudiantes de diferentes carreras de la UACM, institución que también se ubica en esta área del Oriente de la Ciudad de México.

 

En la primera sesión se hizo un recorrido histórico de los saberes medicinales, desde la medicina tradicional indígena hasta la medicina industrializada.

 

“El concepto curativo de la medicina indígena, forma parte del proceso curativo de esa sociedad, y se asienta, por un lado, en una red  de relaciones sociales de reciprocidad: minga o trabajo comunitario, asambleas y fiestas colectivas...en las sociedades indígenas la capacidad de curar forma parte de sus estructuras autogeneradas, a diferencia de las sociedades occidentales en las que se ha creado un cuerpo médico-hospitalario, separado de la sociedad que controla y vigila” (Zibechi, 2012).

 

 

 

Se reconoció el saber de las personas que asistieron al taller sobre el conocimiento y uso de diferentes plantas medicinales que han formado parte de la cotidianidad de las familias mexicanas.

 

Los integrantes del grupo nos organizamos para llevar materiales y plantas necesarias para las siguientes sesiones del taller.

 

El entusiasmo de las personas mostró lo vigente que se encuentran hoy en día las plantas medicinales en las casas, algunas de las cuales se podrán sembrar en un pequeño espacio que forma parte del comedor, para hacer una Farmacia Viva, para su uso posterior por parte de las personas de la comunidad.

 

El segundo encuentro fue una sesión de contacto directo con las plantas medicinales, las pudimos oler, tocar y sentir, muchas eran conocidas y otras tantas fueron descubiertas. El poder interactuar con ellas nos permitió tener una memoria sobre los beneficios a la salud que proporcionan.

 

Posteriormente se sembraron aquellas plantas que fueron donadas para la creación de la farmacia viviente, en este proceso se eligió en lugar de acuerdo a las características de la planta. Asimismo, nos organizamos y comprometimos para el cuidado y riego de las mismas.

 

 

 

Con este proyecto no solo se pretende que haya una réplica de los conocimientos sino que haya una producción de plantas medicinales a través de lo que se puede llamar una Farmacia Viva, que genere un proceso autogestivo, que se establezca un lugar de encuentro para la comunidad en donde se lleven a cabo prácticas sociales que refuercen el sentido de pertenencia.

 

Dar pasos hacia la autogestión colectiva, implica la resistencia a la colonización, al control de nuestra vida cotidiana por parte del mercado y del estado, como una ruptura creativa que dé lugar a nuevas propuestas que provoquen el juntarnos con otra gente (creando identificaciones colectivas). Y cauces de participación que se adapten tanto a la forma convocatoria (reuniones y asambleas) como a la forma encuentro (que se da en los espacios y tiempos cotidianos). Encina y Ezeiza (2014).

 

 

 

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