Experimentando relaciones recíprocas: el bazar solidario o gratiferia

 

Organizan: Espacio de Educación Común: investigación y creación comunitaria EDCO, que tiene su base en Casa Libertad, Universidad Autónoma de la Ciudad de México, y

el Comedor y Parque Comunitario Ixcally.

 

 

¿Qué cosa es eso llamado gratiferia? Es compartir (lo que uno tiene en buen estado, sea ropa, zapatos, libros, revistas, discos, etc), con otros; no es trueque, es llevarse cosas sin la obligación de dar algo o simplemente compartir sin llevarse nada. A sí todo lo que se ha recolectado es de todos; es propiedad común, cualquiera se lo puede llevar, de ahí el lema: “Trae lo que quieras o nada, y llévate lo que quieras o nada”.

 

 

 

Las gratiferias que se han organizado han sido el puente para platicar, algunos nos ven como una beneficencia, otros como una manera de hacer labor social; ambas entendidas como una responsabilidad para ayudar a la sociedad en situación de vulnerabilidad. En nuestros tiempos en los que uno ya no espera que alguien simplemente quiera compartir sin lucrar; en ocasiones ha generado desconfianza para acercarse y echar un vistazo a lo que se comparte. Una manera de crear un acercamiento es con la palabra gratis.

 

Hoy en día es más difícil lograr tener un vínculo con las personas que nos rodean, esto debido a los diversos cambios que se han dado en la construcción de las relaciones interpersonales; es decir cada vez se nos complica más confiar en los demás, dado que en algunas ocasiones les brindamos nuestro apoyo y confianza sin pedir nada a cambio, pero esperando que a quién se lo ofrecemos de alguna manera nos corresponda, no de forma económica pero si de alguna manera donde podamos sentirnos bien por la ayuda significativa que hemos dado. También, las instituciones nos han acostumbrado a su clientelismo.

 

Pero ¿qué es lo que nos genera ese miedo al otro? Esto puede deberse a las malas experiencias que nos deja el ayudar a los otros, a que tenemos la idea de que “nada es gratis” y cuando esto sucede nos sentimos extraños, creemos que tenemos que dar algo a cambio para poder recibir, por lo tanto no estamos acostumbrados a este tipo de escenarios que no son de asistencialismo, si no de apoyo mutuo para volver a creer que aún se puede dar sin esperar nada a cambio.

 

 

 

¿Como llegan? El objetivo de la gratiferia o bazar solidario es “trae lo que quieras o nada y llévate lo que quieras o nada”, a los vecinos de Lomas de Zaragoza esto les causaba curiosidad en su comunidad, es por eso que miraban desde lejos sin saber lo que encontrarían; aunque al decirles que es “gratis” algo los llamaba, pero a la vez los pone a dudar en si deben o no acercarse, pues no es solo el llevarse un suéter, un peluche o un accesorio, si no el poder reconocerse como parte de una mismo colectivo, para así poder compartir sus vivencias y obtener nuevas experiencias, logrando reforzar los vínculos dentro de su comunidad y creando nuevos con personas distintas a sus lugares cotidianos.

 

Nos suelen preguntar:

¿Ustedes de dónde vienen?, ¿Qué beneficio tienen?

¿Con qué finalidad se hace la gratiferia o bazar solidario?

¿La gratiferia o bazar solidario se podría decir que es como una labor social?

¿Cualquier persona puede participar en la gratiferia?

¿Sienten que el bazar solidario ha logrado cubrir sus metas?

¿Cuál es el numero especifico de cosas para llevarse?

Con frecuencia cuando se llevan algo nos preguntan el costo de los objetos.

¿Cada cuanto se va llevar acabo?

A parte de hacerlo aquí, ¿en donde mas piensan realizarla?

¿Qué han hecho para dar mayor difusión al evento?, ¿Por qué no le dan mas difusión?

¿Qué tipo de objetos es aceptable en el evento?, ¿De donde salen los objetos o como lo obtienen?

 

 

 

 

Un vecino comenta que uno no hace a un lado la pena para agarrar lo que necesita; como si la pena fuera una situación de inferioridad frente al que comparte y colocando al que comparte como superior, que se pone por encima del otro, y que a la vez da vergüenza compartir porque no se desea entrar en ésa situación de inferioridad-superioridad, dominador-dominado.

 

La gratiferia como propiedad común es recordar que en nuestra misma familia se ha compartido; como bien nos lo recordó una señora cuando platica que es como re-usar la ropa, cuando se guardaba la ropa para cuando crecieran los otros herman@s y los pudieran usar. Ésa manera de reusar también compartida con vecinos, amigos y ahora con la comunidad, dejando en claro que no hay que sentir pena ni vergüenza por compartir. Una vecina que se acercó, y le dijo a su amiga que veía desde lejos: “ven, acércate, que no te de pena, pena es robar”.

 

 

 

La participación ha sido así de sencilla: “da y toma lo que quieras”. Que nos recuerda aquel lema: “a cada quien según su necesidad, de cada quien según su capacidad”. Han venido sobre todo mujeres a ver todo lo que se ofrece, llevándose cosas para ellas, para sus hijos, esposos o padres, y algunas han regresado cargadas a su vez de bolsas y costales llenos. Han aportado cosas sin demandar nada a cambio personas que no han podido asistir. Hay vecinos y vecinas que participaron ayudando a hacer el tendido y levantarlo, a estar ahí y explicar a su vez de qué va a los recién llegados. En las pláticas que van saliendo se habla del barrio, de política, de la familia, ahí se nos sugirió cambiar el nombre de gratiferia por el de bazar solidario.   

 

Otro de los aprendizajes que han dejado las gratiferias es el re-diseñar, re-inventar con la ropa; es otorgarle un valor de uso como el de realizar y dar vida al disfraz de un festejo de cumpleaños, porque se requiere de un vestuario para “fiesta temática” y los padres se las ingenian para que se cumpla la ilusión del hijo entorno a su personaje predilecto. También el poder re-imaginar el uso de una prenda para adaptarla o transformarla en un diseño original significa re-diseñarla con aplicaciones de gustos propios y así dotarla de un estampado de significaciones. O bien  imaginar que los collares “viejos” son las joyas de la princesa e inventarse una historia del tesoro hallado en un lugar donde se compartían grandes riquezas. Esas situaciones nos llevan a pensar que si podemos llevar a cabo otra economía, la que José Luis CORAGGIO llama economía social y solidaria; ésa que se contrapone a la economía capitalista, sustentada en la irracionalidad. En la gratiferia llevamos tal vez en una escala menor la economía social solidaria, porque con la comunidad establecemos un tipo de intercambio  de relaciones de reciprocidad, basadas en el don desinteresado o el interés de construir una comunidad y sociedad que nos proteja (José Luis CORAGGIO, 2009).

 

 

 

 

 

La gratiferia nos acercó a la comunidad, a reconocer gente que tiene mucho que compartir, que te brinda tiempo para escucharte, gente que comparte vivencias generosamente. Esa gente nos inspira confianza para regresar a charlar lo que se tiene: la palabra, las cosas. No sabiamos qué esperar de la gratiferia, y ha sido de las maneras más bonitas de encontrarnos con los vecinos, sin necesidad de cubrir o de que se nos demande un rol. Participar nos ha sido satisfactorio, puesto que no fue por obligación sino por gusto solo por el hecho de ayudar. Ver a personas de la tercera edad, niños y niñas, jóvenes, señores, y muchas mujeres, asistir al bazar solidario ha sido muy bueno. Debemos aprovechar las oportunidades para ayudar pero sobretodo disfrutar lo que se realiza.

 

 

 

Ha sido una experiencia diferente, ya que nunca habíamos tenido ese acercamiento con una comunidad, pues la relación se da de una manera distinta, donde no hay una diferencias por quién eres para estar en comunidad, ya que uno se siente en confianza. El bazar solidario fue de gran ayuda para poder relacionarnos y abrir más lo vínculos con los vecinos de Lomas de Zaragoza, donde sin darnos cuenta, aportamos y nos aportaron muchos aprendizajes.

 

Les dejamos una canción de la compositora cubana Teresita Fernandez:

 

Lo feo

 

En una palangana vieja sembré violetas para ti

Y estando cerca del río, en un caracol vacío

cogí un lucero para ti.

 

En una botella rota guardé un cocuyo para ti

Y en una cerca sin brillo, se enredaba el coralillo

floreciendo para ti.

 

Basurero, basurero que nadie quiere mirar

Pero si sale la luna tus latas van a brillar.

 

Alitas de cucaracha llevada hasta el hormiguero

así quiero que en mi muerte me lleven al cementerio.

 

A las cosas que son feas ponles un poco de amor

Y verás que la tristeza va cambiando de color.

 

 

 

Aquí la canción con Gema y Pavel:

 

 

 

 

Referencia

José Luis CORAGGIO (2009) La economía social y solidaria como estrategia de desarrollo en el contexto de la integración regional latinoamericana. Cuchará y paso atrá, N. 23. Sevilla.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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